Logotipo de la fundación con una imagen de una puesta de sol


DESARROLLO DE LA MEDITACIÓN A TRAVÉS DE LOS SENTIDOS



El ejercicio se desarrolla en cinco etapas que recorren de alguna manera la historia de la evolución de la conciencia humana:

Paso 1: La experiencia pura de los sentidos.

Se trata de hacer el ejercicio que Rudolf Steiner desarrolla en el punto 4(1) del libro La teoría del conocimiento basada en la concepción del mundo de Goethe , y que vuelve a aparecer en el capítulo 4(2) de su obra La Filosofía de la Libertad.
br>Primero nos plantearemos la siguiente pregunta: ¿Cómo es la experiencia sensoria abstrayéndola totalmente de mi personalidad? Steiner lo plantea del siguiente modo en el apartado 3 de La Teoría... ¿Cuál es el significado de la refracción del mundo exterior en la conciencia humana? Para lo cual hay que llegar al concepto del contenido de la experiencia pura, que, como describe en el punto 4: “es la forma como la realidad aparece ante nosotros si con plena abstracción de nuestra personalidad, nos sometemos a ella .“ Y que también se relaciona con el artículo de Goethe sobre la Naturaleza: “estamos circundados y abrazados por ella; sin invitación y advertencia nos arrastra hacia el circuito de su danza.“

Cuando abrimos los ojos y miramos el paisaje abstrayendo nuestra personalidad de la percepción, es decir, sin introducir pensamientos ni sentimiento personales, ni acción volitiva alguna, ¿cómo se presenta entonces la experiencia? Como el propio Steiner describe: “como un conjunto plano de diversas formas y colores, de impresiones térmicas y luminosas que de repente se encuentran ante nosotros como una fuente primaria desconocida.” Notamos cómo el paisaje nos invade con una fuerza muy grande y uno vive sumergido en un mundo de poderosa fuerza caótica que nos arrebata totalmente.

Podríamos decir que esta experiencia está llena de FUERZA pero no tiene LUZ, es decir, no hay arriba ni abajo, ni izquierda ni derecha, ni plano ni profundidad; no hay nombres; no sabemos; tampoco nos sabemos a nosotros mismos. Es la anulación completa de cualquier elemento personal.

Esta experiencia, desde un punto de vista científico, es básica, porque así sabemos con certeza cómo es la experiencia sensorial sin el pensar. Es la experiencia de un recién nacido; es la experiencia que muchas veces tiene un animal y también es nuestra experiencia cuando nos sobrecoge un susto o algo sorpresivo irrumpe nuestra vida anímica ordinaria. Vivimos el susto y no tenemos conceptos para ello y nos sobrecoge. Cuando ponemos nombre a la experiencia ya no es experiencia pura, ya es representación.

Paso 2. Fase asociativa o interpretativa.

Aquí tratamos de ver el pasaje como se ve ordinariamente cuando nos paseamos por él en la vida diaria; reconocemos todo lo que vemos y sabemos sus nombres y lo consideramos todo a partir de nuestra vida anímica interior; eso quiere decir que cuando observo esa fase me doy cuenta de que no veo las cosas en sí mismas, sino guiadas y conducidas a partir de mi vida anímica interior. Por ejemplo, estoy en un estado melancólico y al pasar ante un árbol sin hojas el árbol me parece triste; o si estoy en otro estado de ánimo más jubiloso, el paisaje me parece alegre, y sobre esta base – anímica -desarrollo pensamientos. Todo es el del color del cristal con que lo miro, todo es opinable, la realidad es meramente subjetiva, pero no puedo percibir las cosas en sí, sino sólo pensamientos sobre la misma guiados por la simpatía y antipatía.

Este estado de conciencia, que tiene que ver con el alma de ánimo intelectual, tiene la ventaja de que el hombre se aísla de las fuentes originales de la experiencia para crear la libertad humana en lo moral, sin coerción de las fuentes naturales o divinas. Por ejemplo, en el mundo griego anterior a Cristo, en la obra de Esquilo, se describe cómo el hombre, para tener una experiencia moral, sólo podía tenerla a partir de la coerción de las fuerzas naturales vividas como Erinias o Furias . Es decir, fuerzas naturales que le indicaban al hombre, a través de su presencia y de su forma, si había actuado mal. Siglo y medio más tarde, en la obra de Eurípides, a su personaje Orestes ya no se le aparecen las Furias o Erinias, sino que dice: yo he actuado mal.

Esta fase de conciencia receptiva en la que las representaciones se asocian partiendo de un elemento desiderativo de simpatías y antipatías es, en sentido estricto, un soñar.

Cuando siglos más tarde se despierta el alma consciente, es decir, el alma que sabe lo que le rodea, Calderón de La Barca percibe este estado de la opinión como sueño de su personaje en La vida es sueño.

En esta fase de conciencia dejo de percibir lo real, pero adquiero a cambio una aparente libertad interior que me permite designar por mí mismo lo que es bueno o malo, bello o feo, verdadero o falso. Es un progreso respecto a la fase anterior, pero a costa de dejar de percibir el mundo tal como es.

Paso 3: Desarrollo de la observación.
br>3.1 El hombre, a partir del siglo XVI, aprende a observar y desarrolla la ciencia natural. Se apodera de él un elemento letal que le permite partir de la observación de todo lo que está sin vida o sin movimientos, y de esa situación cadavérica crea sus primeros logros científicos. Observo un árbol veo sus ramas, describo las cosas que veo sin añadir nada personal. Es un proceso descriptivo, de lo que percibo. Puedo clasificar lo descrito en géneros, especies, familias. Por ejemplo, el número y forma de los huesos del esqueleto humano ,y ponerles nombre, o el orden, el género y la familia de las plantas (Linneo) o de los minerales. Me ejercito en describir las cosas como son, en describir el paisaje como es.

3.2 Goethe empieza a observar la vida en movimiento. Observa una planta, observa el movimiento, y, por así decirlo, sus miembros que ha diferenciado antes analíticamente. El movimiento de las hojas; por ejemplo, una hoja pennada es una hoja que tiene unos elementos expansivos como son el pistilo y el limbo, y un elemento contractivo, como son los huecos entres los folíolos; es decir, se observa una disminución en el tamaño de las hojas. Aparece un movimiento de contracción y expansión. Semilla: contracción. A lo largo del tallo: hojas grandes de abajo: expansión; hojas pequeñas de arriba: contracción. Cáliz: expansión de las corolas. Empiezo a pensar en movimiento, y ese pensamiento en movimiento me permite observar lo vivo fuera de mí. Es otro progreso dentro de la observación.

Paso 4: Auto observación.

El ejercicio consiste ahora en observar cómo formo yo la imagen del paisaje. Es decir, cómo yo observo la actividad del ojo al mirar, absteniéndome de mi personalidad. El ejercicio consiste en abrir los ojos después de haberlos tenido fuertemente cerrados y observar lo que va ocurriendo.

4.1 Como indicó Vlad Apetrei, es mejor abrir y cerrar los ojos en una dirección sorpresa diferente de la que estaba mirando en el momento de cerrar los ojos, girando la cabeza. En ese momento observo cómo una fuerza sale de los ojos e intenta penetrar en lo que le rodea. Percibo también otra fuerza que viene de afuera adentro, creando en el encuentro una barrera. Por primera vez me doy cuenta de que el ojo no es una cámara que sólo capta la luz que viene del exterior, sino que hay una fuerza que sale del ojo hacia los objetos y otra fuerza que viene de los objetos hacia mí, y, en medio, la barrera. Lo llamado real es el producto de un encuentro de una fuerza que surge del sujeto y va hacia objeto, y otra fuerza que viene desde el objeto hacia el sujeto. Esa realidad, al depender del encuentro, depende de la cualidad de la fuerza que va desde interior del ojo al exterior o desde el interior del oído al exterior, o desde el interior del gusto al exterior. Esa fuerza, no reconocida todavía por la ciencia natural, reside en cada órgano de los sentidos y es una fuerza relativamente autónoma que vive en cada sentido y que además es una fuerza vital.

Esta vitalidad que sale de los sentidos hacia fuera puede aumentar o disminuir dependiendo del tipo de trabajo que hagamos con los sentidos. Disminuye cuando hay un exceso de intelecto, cuando trabajamos excesivamente con el ordenador, cuando la distancia entre el ojo y los objetos es habitualmente corta, cuando no miramos a menudo en la lejanía.

Y esa fuerza vital aumenta cuando vemos distancias largas, cuando ejercitamos la vista, cuando pintamos o hacemos cualquier tipo de arte. Podríamos decir que esa fuerza vital se expande o se contrae según sea nuestra actividad meramente intelectual o, gracias a procesos volitivos de tipo artístico, por ejemplo, la incrementamos en capacidad y calidad. Es la fuerza de la visión.

Esa fuerza de la visión se encuentra con otra fuerza que captamos del paisaje y en cuyo encuentro aparece ese plano, que es una barrera bidimensional en la que no hay profundidad, no hay perspectiva, no hay colores. En ella captamos una respiración entre lo claro y lo oscuro (claroscuro). El exceso de claridad del exterior produce oscuridad en el interior. El exceso de oscuridad en el interior produce claridad en el exterior. Entramos en el misterio del claroscuro, en la visión plana de la existencia. En un época muy concreta de la evolución de la conciencia, el mundo se describe como algo plano; la perspectiva no es espacial, sino cualitativa. Personajes con cualidades importantes son grandes; personajes con pocas cualidades son pequeños, pero están en dos dimensiones. Otro caso es la impresión del claroscuro en las iglesias románicas en ausencia de luz eléctrica. La impresión de ese claroscuro crea una atmósfera religiosa concreta. O en los templos prehistóricos como Stonhenge, etc. ¿Qué hay en el claroscuro? ¿Por qué Rembrandt, Goya u Odilón Redón trabajan tantos años el aguafuerte antes de pintar con el color?

Desde el punto de vista de los sentidos, ésta es la fase en la que actúa el sentido de la vida como fuerza vital que sale de los sentidos al mundo. La realidad siempre es un encuentro. Esto lo aprendo en esta fase del ejercicio.

4.2 Inmediatamente esa barrera se disuelve y aparece el color: manchas de color en movimiento. El ojo tiene la cualidad del autoproducción del color. Cuando cierro los ojos aparece un color interior desde la oscuridad que va evolucionado desde el rojo al resto de los colores. El paisaje lo capto como un movimiento de distintos colores que se encuentran los unos con los otros. No es la fase de la experiencia pura del color indiferenciada y sin nombre, sino que lo primero que ahora percibimos son colores que se encuentran, y, al hacerlo, aparecen límites ente unos y otros. Es la fase impresionista-expresionista del experimento. Con ese movimiento, una vez atravesada la barrera del claroscuro, pintan Monet y todos los expresionistas.

En este momento percibimos cómo interviene en la vista el sentido del movimiento. Cómo mis ojos recorren el movimiento de la forma rectangular antes de decir que un cuadro es un rectángulo. Las formas geométricas las recorro con la voluntad del movimiento de mis músculos óculomotores antes de identificarlas.

4.3 Aparecen la forma y la profundidad ligada a ella. Ahora tengo la forma del paisaje. Un árbol, una casa, una persona, una montaña, más lejos o más cerca. Si es más cerca es más pequeña, si es más lejos es más grande; aparece la perspectiva, que sucede en el Renacimiento. En esta fase, que corresponde al hallazgo de la perspectiva en la cultura renacentista, todo es identificable por su tamaño espacial. La perspectiva cualitativa de la Edad Media es sustituida por la perspectiva espacial.

4.4 Por el ojo también salen simpatía y antipatía en relación con la forma que estoy viendo. Se puede percibir en la mirada de cada persona. Una mirada alegre, una mirada triste, una mirada colérica, una mirada sin vida, una mirada con vida. El alma sale por los ojos en relación con la forma que percibe. Es el alma sensible, que sale por la mirada. Hasta aquí llega la conciencia ordinaria de la que ahora me doy cuenta cómo se forma, pero seguimos avanzando en la auto-observación.

Es el sentido del equilibrio el que interviene reconociendo la forma del paisaje; este sentido es el origen de toda forma y, por lo tanto, de la arquitectura, de la geometría.

Paso 5: La fuerza de atención en los sentidos.

Ahora empiezo a estar atento a través de los sentidos. Empiezo a mirar atentamente el paisaje ya formado. Esa fuerza de atención no está en la organización del ojo, sino que es una fuerza que entra en la organización del ojo y en la de cualquier sentido. Es voluntaria, impecable, no desiderativa, virginal, altruista, generosa; con ella miro en vez de ver, escucho en vez de sólo oír. Es una fuerza de mi individualidad más profunda, de mi yo que se une al sentido, y desde entonces ya no ve el ojo sino el Yo; no escucha el oído, sino el Yo, y así con cada sentido.

Cuando eso ocurre hay una inversión respecto a la experiencia del punto 4.4 ; no hay sujeto ni objeto, sino que el mundo interior aparece en el exterior y el mundo exterior aparece en mi interior. Es simultáneo. Nace la noción de simultaneidad consciente. Me doy cuenta de lo que es una relación, que el mundo es un tejido de relaciones entre ellas y yo. Percibo la formación de las cosas, y cuando digo la formación me refiero a cómo se van formando en este momento. Porque yo estoy en las cosas y las cosas en mí. Veo el mundo a través de mi Yo, y entonces entiendo el aforismo si quieres conocer el mundo, conoce tu Yo; si quieres conocer el Yo, conoce el mundo.

Es la observación de la auto-observación. Me doy cuenta de que todos los sentidos son simultáneos con el Yo y el Yo con los sentidos, y que la fuente creadora tiene idéntico origen. Convierto los sentidos en manos que hacen y que saben lo que hacen. Es una actividad donde todos los sentidos se relacionan y miro escuchando, tacto gustando, gusto tactando, etc.

En esta fase aparece la sabiduría, la relación de las cosas entre sí y con el hombre, la relación entre el Espíritu y la materia, la materia y el Espíritu, y es cuando los sentidos, permeados por la fuerza de atención y el Yo, se convierten en pilares, en piedras preciosas que sostienen la Nueva Jerusalén. Los verdaderos pilares de la Tierra futura.

Jaime Padró,
Madrid, 20 de Diciembre de 2006


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