
El arte social es un proceso continuado y sostenido en el pensar, sentir y quehacer, transformándolos a través de la fuerza de atención perceptiva en los doce sentidos.
El arte social es la transformación individual compartida que permite el despertar en la otra persona (en el otro). En dicho proceso, los obstáculos y resistencias – objeto de atenta escucha – se convierten en el estímulo de creación de la nueva forma social.
El ser humano moderno, en tanto vive en su conciencia ordinaria, en su conciencia de vigilia, es un ser cerrado en sí mismo, un ser egoísta, y no sólo en un sentido anímico, sino desde el punto de vista de su propia organización corporal.
Así, los sentidos sólo nos proporcionan información acerca de nosotros mismos, aún cuando en nuestra conciencia vivimos en la ilusión de percibir un mundo objetivo y terminado. Es precisamente este egoísmo inadvertido en el que se fundamenta la conciencia de vigilia, el que produce que “desde un punto de vista objetivo”, el ser humano sea, en su estado de conciencia ordinaria, un ser antisocial, aún cuando sus intenciones sean las mejores posibles o las más morales.
Como decimos más arriba, no se trata de un egoísmo del alma, referente a las intenciones, sino de un egoísmo anclado en la propia organización corporal.
Sin embargo, al llevar la fuerza de atención, la fuerza amorosa del Yo, en los sentidos, se puede observar un proceso de transformación de la propia percepción, que paulatinamente lleva al ser humano a desarrollar, poco a poco, y con perseverancia, un tipo de conciencia en que se perciben las fuerzas formadoras detrás del mundo visible a la conciencia de vigilia.
Esto se traduce en una experiencia consciente cada vez más clara y más sentida del mundo espiritual existente tras los sentidos. Sólo a través de esta experiencia es posible interiorizar y transformar el egoísmo de la organización corporal. A su vez, este proceso es al tiempo un proceso individual y social, puesto que al traspasar la barrera de la conciencia ordinaria que cierra al hombre sobre sí mismo, el ser humano puede unirse al mundo y a los demás seres humanos, llegando a experimentar verdaderamente el significado del sentido del Yo Ajeno.